Delia Rodríguez: “Tenemos que encontrar una forma de no matar de aburrimiento a la gente”

Entrevista: Anne-Wiebke Peters
Edición: Anne-Wiebke Peters/Manuel Musmeci

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Fuente: Anne-Wiebke Peters

Al hablar de periodismo digital es obligatorio pensar en Delia Rodríguez, una de las periodistas españolas que más tiempo lleva trabajando en éste ámbito.  Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y, actualmente, es redactora jefe de El Huffington Post y colaboradora del programa de radio La Ventana  de la Cadena Ser. Ha escrito sobre Internet para muchos de los grandes medios españoles y también ha lanzado la web de alguno de ellos, como S Moda, la revista de moda de El País. Es, además, la autora del libro Memecracia: los virales que nos gobiernan.

¿Por qué después de la carrera te especializaste en periodismo digital?

 Yo no me especialicé después de la carrera. Cuando yo estudiaba, no se hablaba de periodismo digital, no se hizo ni una sola mención al Periodismo Digital en toda mi carrera. Durante la carrera ya empecé a trabajar como periodista digital. Yo empecé a trabajar en La Razón que acababa de nacer, llevaba un año de vida y ellos querían montar su versión digital. Estamos hablando del año 1999, es decir, los periódicos un poco más antiguos ya habían empezado a construir sus versiones digitales, pero había que montarla desde cero. Me llamó una compañera de la Facultad, diciendo que yo era la única persona de la Facultad que conocía que alguna vez había hablado de periodismo digital, de Internet o se ha conectado a Internet y me ofreció irme con ellos. Y así empecé.

¿El interés de los blogs también empezó a raíz de todo eso?

Yo siempre he tenido dos presencias en Internet. He tenido mi trabajo en Internet y luego mi vida como bloguera. Fui una de las primeras blogueras españolas. Tuve mi blog antes de acabar la carrera incluso. Recuerdo estar en los ordenadores de la facultad y encontrarme con la otra bloguera de España, Carmen Pacheco. Las dos actualizábamos nuestros blogs en la Facultad. Realmente fueron tiempos muy tempranos. Yo creo que todo va junto, si te interesa escribir y eres curioso es que te tienen que gustar los blogs también, escribir en Internet y tener un blog.

Es decir, estar en el periodismo digital va asociado a tener un blog.

Antes no, se despreciaban totalmente. No se consideraba que un periodista tuviera que tener un blog. De hecho yo empecé de una manera totalmente personal.

Hoy en día, sin embargo, parece casi obligatorio.

Sí, ahora ya sí. Un periodista debe tener su blog, tiene que tener Twitter, es decir, es la forma en la que ha evolucionado el oficio. Si te interesa comunicar y enterarte de lo que está pasando y contarle cosas a los demás te tienen que interesar los blogs, Twitter y Facebook, las redes sociales en general.

En cuanto a las redes sociales, ¿cómo están cambiando al mundo del periodismo?

Tienen mucha influencia. Los periodistas digitales estamos constantemente pendientes del tráfico, de dónde viene la gente. La gente, cada vez más, llega a ti a través de las redes sociales, es decir, no entran en la página principal de tu periódico y pinchan en tu noticia, sino que llegan a ella a través de Twitter o Facebook. Y, por ejemplo, en medios como El Huffington Post puede significar un 30% o 40%. Hay días que  puede ser un 40% del tráfico que te llega. Para un periodista digital es importantísimo lo que está pasando. Y en un nivel más amplio es muy importante lo que pasa con las redes sociales porque deciden lo que les interesa por su cuenta. Ya no hay agenda informativa ni agenda setting, ni este tipo de cosas que nos enseñaban en la Facultad sino que todo eso está desapareciendo cada vez más. Las redes sociales pueden decidir que, de repente, se hace viral un vídeo que no es una información o que no es nuevo o que no hay ninguna razón para que lo sea, pero todo el mundo está hablando de eso. Entonces, todo este tipo de contenidos están entrando en la agenda informativa.

Hablando de Twitter, hay periodistas que asocian su cuenta al medio para el que trabajan y otros que deciden no hacerlo. ¿Cuál crees que es el uso más correcto o más favorable?

Cada persona tiene su opinión. Yo, por ejemplo, estaba en Internet mucho antes que  El Huffington Post y pienso estar muchos más años después de El Huffington Post. Yo no soy mi medio, yo soy yo. Y me parece absurdo ligar mi personalidad en Internet a un medio. Me parece muy mala estrategia. Una persona no es su trabajo.

Entonces, los que deciden asociarla, ¿para qué es? ¿Para qué se les encuentre más fácilmente o para que se les identifique?

Da legitimidad. Si el uso que haces de la cuenta es profesional y asocias tu nombre con tu medio, la gente enseguida te reconoce. Para un uso profesional puede ser útil. Pero mi cuenta no es excesivamente personal, ni es excesivamente profesional, prefiero un camino medio, entonces, para mí no tiene ningún sentido.

En cuanto a El Huffington Post, al estar representado en varios países, ¿tienen todos la misma temática y el mismo formato o cambia según el lugar?

En Estado Unidos, tres cuartas partes del contenido puede que sea hecho por blogueros, el resto, es creación propia. En España, es al revés, la mayor parte de los contenidos está hecha desde dentro y tenemos muy pocos columnistas, eso depende de cada país. La estructura general sí que es común, es decir el diseño es el mismo, la tecnología también, el know-how es el mismo, pero cada país lo ha adaptado a su manera. Por ejemplo, Francia habla mucho de bienestar, mientras que Italia es muy le dedica mucho espacio a la política,  nosotros también somos muy políticos, en Reino Unido se habla mucho de celebrities. Cada país tiene su toque, su mercado local. De ahí la gracia del asunto, por eso Huffington Post se ha aliado con medios locales en cada país porque necesitan saber cuál es el espíritu de cada país. Esto es la gracia del asunto, saber el espíritu del ciudadano de cada país porque los medios son distintos en cada país.

Hablando de tu libro, en el tema de la Memecracia, ¿crees que con la expansión de las redes sociales y de Internet habrá cada vez más memes o se mantendrá un número más o menos estable?

Habrá cada vez más, porque cuanta más información más memes. Memes en el sentido amplio, no solo los montajes graciosos que se pasa la gente. Cuanta más información hay y más gente conectada a Internet hay, significa que todo se contagia más rápido.

¿Cuál es la esperanza de vida de un meme? ¿Es como las modas que desaparecen rápidamente? ¿Se puede comparar?

Depende, hay algunos como el Harlem Shake que atrajo a millones en muy poco tiempo y, de repente, cayó. El Gangnam Style se expandió también muy rápido, pero fue subiendo y seguro que un vídeo de Justin Bieber sigue subiendo. Otro ejemplo, las zapatillas con cuña, se hace un hueco en el mercado, lo copian las tiendas, pero luego baja rápidamente. Otros suben y bajan constantemente, como por ejemplo la Lambada. Hace muchos años se escuchaba mucho, luego ya no se supo de ella y ahora la vuelve a reciclar Jennifer López, por lo tanto, vuelve a subir. En general, nunca mueren, lo que pasa es que dejamos de acordarnos de ellos, pero luego vuelven a ponerse de moda. Una vez que existe la idea no desaparece.

¿Por qué motivos compartimos éste tipo de cosas?

Hay muchas causas. Una de ellas es el sentimiento de grupo, porque cuando tú entiendes una jerga y los demás no, pues la usas. Es una forma de entenderte entre iguales. Hay otros que tienen contenido político, otros que son pura creación artística aunque sea muy burda, otros se basan en la función comunicativa. Por ejemplo, el Ola k ase tiene esa función comunicativa. Es una manera de decirle a otra persona “Hola, me he acordado de ti”. Todo este tipo de memes tienen esa función, de estar en contacto con los amigos y de seguir formando redes. Luego, hay investigadores que dicen que estas redes pueden servir para cosas más importantes como organizar una manifestación, una huelga o lo que sea.

¿Es peligroso el gran tráfico que aportan estos memes?

Sí, lo que pasa es que nos generan mucho tráfico, a la gente le interesa y lo quiere ver. Y de alguna forma, los periodistas le damos cada vez más importancia al tráfico porque queremos mantener nuestro trabajo y seguir siendo periodistas. Y ese es el problema que estamos llenando todo de ruido. Y el problema no es un meme como el Ola k ase, sino que el problema es que, por ejemplo, hay un Debate del Estado de la Nación y solo hacemos caso a la metedura de pata de uno, la vestimenta de otro, este tipo de anécdotas por encima de lo realmente importante. Ese es el verdadero problema.

¿Crees que existe una salvación, un distanciamiento de los memes?

Creo que irá cada vez a más, pero también creo que va a haber un movimiento en contra. Tanto de la gente que se empieza a cansar y también de los propios periodistas que intentemos crear nuevos modelos y pensemos un poco en lo que estamos haciendo. Pienso que vamos a ver cosas muy interesantes en el periodismo de los próximos años. Porque estas cosas también te enseñan lo que es interesante y lo que no. Y en prensa hemos llegado hasta este panorama porque hemos matado de aburrimiento a la gente. Como anécdota, el otro día iba en el tren, daban el periódico gratis y nadie lo cogía, no lo querían ni regalado. Así que creo que tenemos que encontrar una forma de no matar de aburrimiento a la gente.

¿Hasta qué punto pueden ser verdaderamente peligrosos los nuevos medios de comunicación, como las redes sociales, para el periodista por el hecho de poder meter la pata ante tanta gente?

Desde un punto de vista individual es muy peligroso porque te cargas toda tu reputación en muy poco tiempo. Y luego, desde el punto de vista colectivo también es muy peligroso porque cuando estás cayendo en la metedura de pata de los demás tienes un problema. Cuando pasó lo de la foto falsa de Chávez en El País, fueron las redes sociales que avisaron de la metedura de pata. Fue en Twitter donde la gente avisaba de que eso era falso.

Como el fallo de Sara Carbonero en la Eurocopa, que propició todo aquello de “Gracias Sara”…

Sí, es que todo lo que dice y haga Sara Carbonero, sea acertado o desacertado produce un tráfico enorme. Por ejemplo, hace poco se sacó un vídeo de ella haciendo punto, un vídeo absurdo y fue de lo más visto en YouTube España enseguida. Y también todos los medios llenos de noticias de Sara Carbonero haciendo punto. Es como Mariló Montero, como sus meteduras de pata generan tráfico, no se perdonan. También tiene que ver con que son mujeres, son muy visibles y generan un tráfico enorme. Y además, un meme se suma al anterior, es decir, cuanto más mete la pata Mariló, más famoso se hace todo.

¿Hay todavía cosas nuevas que te pueden enseñar amigos o compañeros de profesión acerca de los memes, o ya lo conoces todo?

Claro que me siguen enseñando, constantemente. El otro día me invitaron a hablar a un sitio y uno de los temas de la jornada era la monja tuitera. Y me preguntaron si sabía que había en Facebook una página de memes católicos. La verdad me quedé sorprendida. Si hay un tema que no me interesa, me puedo pasar la vida sin saber que eso existe. Cada uno vivimos en nuestra cámara de eco, es decir, nosotros tenemos nuestros amigos, la gente que nos filtra las cosas y eso es lo bueno y malo de las redes sociales. Lo bueno es que estamos rodeados de amigos y de gente muy afín, así que si algo nos va a interesar es muy probable que nos llegue, pero si algo está fuera de nuestro radar es muy difícil que nos enteremos. Creemos que estamos súper informados de todo y, sin embargo, hay cosas de las que no nos vamos a enterar jamás. Tenemos cierta prepotencia acerca de lo que conocemos, creyendo que lo sabemos todo sobre ese tema.

Para finalizar, el asunto de la Ley de Propiedad Intelectual, que se quiere quitar que Google aporte las noticias, ¿afecta también a la redacción?

No se va a quitar porque aporta mucho tráfico. Además hay periódicos que solo hacen noticias para Google News. Lo que quieren es dinero de Google, es decir, es una industria en decadencia, están buscando como sea que alguien subvencione esas pérdidas y Google tiene mucho dinero y es un buen candidato para ello. Pero no creo que vaya a tener éxito porque Google es demasiado poderoso como para que le obliguen a hacer nada. Tienen mucho más que perder los medios que Google.

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