Alguien miente, ¿pero quién?

Contradicciones, mentiras y, según José Antonio Monago, calumnias contra su persona. Hace un mes que Público ofreció información sobre los 32 viajes que había realizado Monago de forma privada a las Islas Canarias cuando era Senador por Extremadura. Es más, según fuentes del diario, se desplazó a las Islas para ver a la que entonces fue su novia. Parecía que toda la trama de corrupción que hace temblar los pilares del sistema político español no iba con él. Es más, poco antes de que saliese a la luz todo lo relacionado con sus viajes a Canarias, propuso una ley anti-sobornos al Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Cierto es, que no tiene mucho sentido el hablar por todo lo alto sobre anticorrupción cuando uno mismo es (presuntamente) corrupto. O, quizá, no era más que estrategia, para desviar la atención de sí mismo. Si ha sido así, bastante mal le ha salido la jugada. Viajes por la novia o no, está claro que dentro del Senado hay un descontrol en cuanto a los viajes de sus señorías. Aunque el Grupo Parlamentario Popular haya avalado que los desplazamientos eran por tareas parlamentarias, no les constan documentos, ni agendas, ni absolutamente nada que pruebe el verdadero motivo de los viajes. Por lo tanto, ¿qué pagan los contribuyentes españoles exactamente? ¿Viajes privados de Senadores? ¿Viajes parlamentarios? Sí, el PP defiende a Monago, sin embargo, políticos canarios no recuerdan haber hablado con el actual Presidente de Extremadura. Sin duda, alguien miente. Algo que no es nuevo en este país, al menos últimamente. Parece ser que cada día salen más tramas de corrupción a la luz, y no se libra ni uno. Políticos, la Casa Real, famosos. ¿Aquí nadie es honesto?

Para hacer frente a todo el asunto, Monago ha anunciado que en enero de 2015 hará públicas todas sus finanzas, que pondrá el “techo más alto aún de lo que lo ha puesto nadie en el país“. Tiene que tenerlo muy claro para hablar así. Todos los ojos están puestos en él y no se puede permitir ni el más mínimo error, ya que su carrera política pende de un hilo muy fino. ¿Y si el Senado no tiene documentos sobre aquellos viajes, por qué los tiene Monago? Algo debe de haberse esperado como para haber guardado los papeles de transportes, restaurantes, hoteles… Un ciudadano de a pie quizá los guarde durante dos años, por si acaso. ¿Pero, cinco años?

Todo el asunto en sí es, desde luego, muy opaco y cada vez menos personas saben a quién creer. No solo en esta trama, sino en cualquiera que está ocurriendo ahora mismo en España. Y, menos mal, que este año han empezado a dimitir algunos políticos. En otros países, como Alemania, renuncian por mucho menos, un término completamente relativo, en este caso plagio en tesis doctorales. El ministro de Defensa, Karl Theodor zu Guttenberg en 2011 o la ministra de Educación, Annette Schavan en 2013, quien dimitió por presunto plagio, solo son dos ejemplos de políticos que sí dimiten cuando han hecho algo mal. Aquí, nadie. Es más, parece ser que intentan desafiar aún más al pueblo español, a ver cuánto aguanta. Desde luego que no mucho más, o eso cabe esperar. Las cosas tienen que cambiar, y bastante pronto, por el bien de la política y del país. El año que viene se celebran elecciones municipales, autonómicas y generales, y no tiene pinta de que alguien de los que están en el poder ahora mismo vaya a poder mantenerse allí.

 

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