La mayor maqueta de trenes del mundo en Hamburgo

Después del chocolate, la experiencia en la oscuridad y, finalmente, vivir la historia de Hamburgo, terminamos nuestra visita de 4 días por la ciudad favorita de mi hermano pequeño…

6400 m², 13.000 metros de vías, 930 trenes. Estos solo son algunos datos del Miniaturwunderland Hamburg, la mayor maqueta de trenes del mundo.
Desde el año 2000 existe esta atracción turística que recrea en miniatura lugares como Hamburgo, los Alpes, parte de EEUU o Suiza.

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Fuente: Anne-Wiebke Peters

Todo está construido con detallismo asombroso, desde pequeños mundos submarinos hasta un aeropuerto o un estadio de futbol. En 13 años se han construido nueve regiones diferentes, hasta 2020 quedan aún cuatro por hacer. Trenes, figuras, coches, edificios, todo tipo de detalles para ver e interactuar. En muchos sitios se pueden pulsar botones para llevar a cabo acciones como poner en marcha un incendio y el respectivo equipo de bomberos o el descenso de un OVNI.

Después de pasar por varias secciones también puedes echar un vistazo a las pantallas y cómo trabaja la gente del equipo técnico. Con cámaras van controlando que todo vaya bien, que todo funcione. Lo más curioso es cuando algo deja de funcionar: un técnico sale hacia el escenario y se sube a él, sabiendo exactamente dónde puede pisar y dónde no, algo que desde fuera se ve de manera muy curiosa, y, sobretodo, difícil.

También juegan con la luz, cada cierto tiempo las luces se atenúan, “se hace de noche”. Y entonces comienza el verdadero espectáculo: luces en los edificios, en los coches, los trenes. Y te das cuenta de cosas que antes no veías tan claramente. Dentro de los edificios hay habitaciones reconstruidas con todo tipo de detalles; cocinas, oficinas, dormitorios.

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Fuente: Anne-Wiebke Peters

Está claro que para examinar todo con detenimiento se necesita mucho tiempo. Además, en el folleto te proponen un pequeño reto, encontrar ciertos personajes o detalles en este enorme espacio.
¿Tienes tanta paciencia?

Vivir 600 años de historia de Hamburgo de manera diferente

Hamburg Dungeon
Fuente: eintrittskarten.de

Después de haber contado algo sobre chocolate y pizza y mi experiencia en la oscuridad, seguimos nuestra ruta por Hamburgo y paramos para saber un poco más sobre su historia. Pero no en un museo, sino en viaje en el tiempo durante 90 minutos. El Dungeon (mazmorra en español) de Hamburgo es una atracción turística diferente. 600 años de historia de la ciudad en un recorrido por habitaciones, pasillos, un pequeño viaje en barco y una caída libre.

Desde hace 13 años que existe el Dungeon en Hamburgo. Sin embargo, también se puede visitar en otras ciudades, como Berlín, Ámsterdam, Londres o York.

Al llegar allí te sacas una foto recreando una ejecución, por supuesto, todo es atrezo. Después de la foto comienza el viaje. Dentro de las habitaciones se reproducen hechos históricos de la ciudad, todo con toques de humor y pequeños sustos. He de decir que soy muy „miedica“ y al principio me enfadé bastante con mi madre porque sabe que los sitios oscuros y los sustos no me gustan nada. Ella se rió y me despachó con un „No te pongas así que no es para tanto“. Al final, tenía razón, no era para tanto.
Los actores cuentan algo “de su vida” y siempre implican al grupo. Así, hay que ayudarles o se te acusa de los pecados capitales delante de la Inquisición. Hay que estar atento a todo lo que te rodea, porque puede ser que de repente tengas que decidir el grito de guerra. Y “ni idea” no es que sea precisamente el mejor. Eso es lo que, claro estaba, me pasó a mí. Mi familia sigue sacando el tema de vez en cuando, „el grito de guerra de Wiebi“…

La biblioteca, la cámara de tortura, el gran incendio en 1842 que arrasó la ciudad, la peste o la ejecución del pirata Klaus Störtebeker son algunas de las historias por las que pasarás.

Es una manera diferente, graciosa de hacer llegar la historia al público. Claro está que algunos sustos te acompañarán en el viaje, pero todo hay que tomárselo con humor y calma.

Otro día en Hamburgo

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Fuente: Anne-Wiebke Peters

Con tantas cosas que ver y que hacer es obvio que con un día se queda demasiado corto. Después de haber pasado por el museo de chocolate Chocoversum y la cena en el MEHL, vamos a tener una experiencia completamente nueva: Diálogo en la Oscuridad. Una exhibición distinta, en la que experimentamos las situaciones del día a día de las personas con discapacidad visual. Existen exhibiciones por todo el mundo, en Europa podremos encontrarla en Alemania, Austria e Italia.

Cada 15 minutos un guía recoge a su grupo para introducirlo en su mundo, sumido en completa oscuridad. No se ve nada, ni siquiera se llegan a distinguir los contornos, y la desorientación te acompaña desde el inicio. Yo me di cuenta en ese momento, que el pintauñas que llevaba brillaba en la oscuridad. Así que no veía nada, excepto mis manos. Al no conocer esta situación es muy difícil saber de dónde vienen las voces o dónde se encuentra uno en ese mismo instante. Sin embargo, es asombroso cómo el guía sabe dónde se encuentra cada uno en cada momento. La chica que nos guiaba a nosotros se acordaba de los nombres y sabía de verdad dónde estabas. Para mí, eso era increíble. Es una experiencia inolvidable, poco frecuente, que te deja exhausto.

El recorrido pasa por seis situaciones diferentes, por ejemplo un mercado. El no poder ver implica tener que tocar y eso significa que no se debería tener miedo a lo que se pueda llegar a tocar. Todos sabemos el aspecto que tiene por ejemplo una col y si lo tocamos no pasa nada, porque hemos visto lo que es y sabemos cómo es. Pero si estás allí, sin ver absolutamente nada y tienes que pasar tus manos por fruta y verdura, toparte con una col no es demasiado agradable. No solo que no es agradable. A mí me dio mucho repelús. Y entonces te das cuenta qué implica la discapacidad visual. Confianza y no tenerle (demasiado) miedo a las cosas.

La visita dura aproximadamente 90 minutos, pero, sinceramente, es como si estudiaras durante horas. Requiere mucha concentración, utilizar todos los demás sentidos, y te deja agotado.

Terminado el recorrido, tienes la posibilidad de tomar algo con tu guía, preguntar cómo se desenvuelve en su día a día. Todos sabemos que muchos semáforos disponen de sonido para indicar cuándo cambian de color. Pero como normalmente no lo necesitamos, no vemos que no todos los semáforos, ni mucho menos, disponen de este sistema. Es entonces cuando nos damos cuenta del problema que implica esto para las personas con discapacidad visual. La guía de nuestro grupo contó que, a pesar de, todos los avances tecnológicos muchas veces no se tiene en cuenta esta discapacidad y se les dificulta su vida cotidiana.

Un paseo por Hamburgo

En verano de 2013 tuve la oportunidad de ver una de las grandes ciudades alemanas junto a mi familia con motivo del 18º cumpleaños de mi hermano. Adora esta ciudad desde que estuvimos aquí en 2009 con nuestro padre. Lo único que quería era volver y conocer mejor los rincones de este lugar. Después de unas seis horas de viaje llegamos por fin a nuestro destino, buscamos el hotel, nos alojábamos en el east, muy cerca del Hamburger Dom, la feria anual de Hamburgo, la cual estaba en marcha justo cuando nosotros fuimos.
En los cuatro días que pasamos allí nos dio tiempo a ver muchas cosas, mi madre es muy buena en encontrar sitios escondidos o cosas que no conoce todo el mundo, algo a lo que llamamos en Alemania insider information, es decir, información que generalmente solo conocen los lugareños y, a veces, ni ellos.

Hamburgo – esa ciudad con 2.500 puentes y cerca de dos millones de habitantes. De aquí es el único equipo de la Bundesliga que nunca ha jugado en segunda división (bueno, ahora mismo a ver cómo acaba la temporada para ellos…). La ciudad que tiene una de las calles más famosas de toda Alemania: la Reeperbahn. En sus distintos barrios conviven diferentes pueblos, alemanes, españoles, portugueses, turcos… “multikulti” (multicultural) como lo llaman los alemanes.

Fuente: Anne-Wiebke Peters
Fuente: Anne-Wiebke Peters

Museos existen en (casi) todas las ciudades, incluso en algunos pueblos. Así también en Hamburgo. Pero el Chocoversum de Hachez es diferente. Es un museo sobre algo que encanta a la mayoría de las personas – el chocolate. En este museo en el corazón de la ciudad, cerca de la sede de la revista Der Spiegel,  se enseña cómo se hace el chocolate, desde su plantación hasta el empaquetado. Durante la visita guiada se muestra todo el proceso de producción que lleva a cabo la empresa de chocolate Hachez. Pero no solo se cuenta la historia sino que uno puede tocar, oler y saborear los granos del cacao en el proceso. Sin embargo, lo que más llama la atención es la elaboración del propio chocolate. En un molde con chocolate con leche liquido se puede mezclar con varios ingredientes, como lacasitos, gominolas o incluso chili y pimiento. Una vez terminado el recorrido, su chocolate también estará listo para poder llevarlo a casa y probar si la mezcla casera es tan rica como parecía. Creatividad ante todo.

Fuente: Anne-Wiebke Peters
Fuente: Anne-Wiebke Peters

Una de las cosas que nunca puede faltar en una visita a Hamburgo es una vuelta por el puerto. Muchas compañías grandes y otras pequeñas ofrecen todo tipo de vueltas por el puerto de Hamburgo, el mayor puerto en Alemania. Por debajo de los muchos puentes, a través de los canales pasando por la llamada Speicherstadt (ciudad de almacenes), entre enormes barcos llenos de contenedores. La oferta es tan grande y variada que resulta difícil la elección. En cambio, pidiendo una recomendación a un habitante, muchos se inclinan por las pequeñas compañías por su trato más personal. Dada nuestra apretada agenda, no nos dio tiempo esta vez hacer un tour de este tipo, sin embargo, cuando estuvimos hace años, sí que hicimos uno por la Speicherstadt y era precioso. Totalmente recomendable.

Y como siempre, también uno busca un lugar donde comer o cenar y que no sea siempre lo mismo, un pizzería un tanto diferente. Como ya mencioné, mi madre es muy buena buscando cosas que poca gente de fuera conoce, no sé cuánto tiempo tarda en buscar todos esos sitios chulos a los que fuimos. Y bueno, encontró esta pizzería. Una pizzería en la que se come según las preferencias, pero uno nunca se encontrará dos veces con la misma pizza ni siquiera bajo el mismo cocinero. Tan pronto ingredientes “normales” como queso, tomate, jamón, como otros inusuales como fresas. Una pizzería llamada MEHL. Un tanto peculiar, pero interesante.

Fuente: Anne-Wiebke Peters
Fuente: Anne-Wiebke Peters