Bin ich eine schlechte Journalistin, weil ich keinen Bock mehr auf „Mord und Totschlag“ habe?

Seit Jahren (genau genommen seit zwei Jahren) habe ich dieses eine Interview hier auf meinem Blog, das fast täglich angeklickt wird.
2015 habe ich die spanische Auslandskorrespondentin Aurora Mínguez interviewt. Sie hat jahrelang in Berlin gelebt und für das spanische Radio Radio Nacional de España berichtet. Seit nunmehr drei Jahren lebt sie in Paris und berichtet von dort aus über die französische Welt.

Nun scheinen alle, die diese Journalistin googlen, bei mir zu landen – ob die das Interview lesen, keine Ahnung. Auch nach über tausend Klicks war das beste Feedback bisher die Note meines Profs an der Uni (danke für 9 Punkte).

Zurück zum Thema: Jeden Tag landen also die Google-Suchenden auf meinem Blog. Mal mehr, mal weniger. Am letzten Donnerstag, 20. April 2017, gingen die Besucherzahlen dann jedoch durch die Decke. Ich mich natürlich gefreut wie Bolle – aber ohne jeglichen Schimmer oder Ahnung, warum es plötzlich so viele waren.
Ich habe das ganze sogar noch per Screenshot an meinen Lieblingsmenschen geschickt, halb wundernd, halb freuend.

Nun, die die aufmerksam (aufmerksamer als ich am Donnerstag?) waren … Paris, Donnerstagabend, da war doch was…? Genau! „Mord und Totschlag“. Einzelheiten könnt ihr der Presse entnehmen, falls ihr doch keine Ahnung habt wovon ich rede.
Nun ging Paris so völlig an mir vorbei. Wann ich das bemerkt habe? Freitag, 8.30 Uhr im Auto auf dem Weg zur Arbeit. Da lief nämlich das Radio.

Mein erster Gedanke? „Ach du Kacke.“
Mein zweiter Gedanke? „Wieso kam keine Push-Nachricht?“

Donnerstagabend hatte ich zum ersten Mal seit Monaten wieder ein bisschen am Layout meines Blogs gebastelt (schick, ge?). Ich habe sogar noch mit mir selbst gehadert, denn es stand immer noch Journalismus-Studentin unter meinem Namen – bin ich ja seit geraumer Zeit nicht mehr.
Also, schreibe ich Journalistin? Uff … wann war genau mein letzter Artikel? Bin ich denn eine? Nur Buchbloggerin? Damit habe ich gerade erst angefangen. Was bin ich also? Meine eigene kleine Existenzkrise am Rande.
Am Ende nahm ich beides, wie ihr sehen könnt. Bin ich ja irgendwie auch.

Zurück zu Freitag im Auto. Ich hatte also null mitbekommen und habe mich einfach nur gewundert über all diese Besuche. Nachdem ich im Radio gehört hatte, was genau vorgefallen war, war mir natürlich klar, warum auf meinem Blog plötzlich so viel los war.

Nun stellte ich mir also eben diese Frage: Bin ich eine schlechte Journalistin? Weil „Mord und Totschlag“ (mal wieder) an mir vorbeigegangen waren? Vielleicht gab es ja eine Push-Nachricht von einer der Presse-Apps auf meinem Handy, vielleicht ist die unter den ganzen anderen Benachrichtigungen untergegangen?
Vielleicht, vielleicht … vielleicht auch nicht.

Und dann bemerkte ich: Es ist mir egal. Nicht das was geschehen ist, nein. Es ist mir egal, dass ich es nicht mitbekommen habe.
Ich habe mich recht am Anfang meines Studiums entschieden, nicht über Tragödien, etc. zu schreiben. Das gibt es, meiner Meinung nach, schon viel zu viel. Ich möchte über schöne und positive Dinge schreiben. Macht mich das alles also zu einer schlechten Journalistin?

Nein.

3º Consejo: ¡A escribir!

Tras unas vacaciones en Alemania, vuelvo con mis consejos para vosotros. Todos necesitamos un descanso de vez en cuando.

Os dije hace ya tiempo que tenéis que escribir, tenéis que escribir mucho, muchísimo. Quizá sois genios, tenéis un don para escribir y lo hacéis genial desde el primer momento. O quizá os pasa como a mí. Os encanta escribir, habéis hecho mil intentos, pero no os termina de gustar el resultado final. Yo tuve un suspenso tras otro en la Facultad. Un borrador tras otro fue a parar a la papelera. Frustración pura y dura, señores. Pero, cuanto más practicáis mejor os sale. Os lo dice alguien que ha tenido semejante cantidad de suspensos en redacción que incluso tuvo que ir a la convocatoria extraordinaria. Durante un mes escribí todos los días leads (la entradilla en la noticia) y primeros párrafos, para que una amiga los corrigiese. Se lo agradezco enormemente porque al final aprobé, y menos mal. Porque repetir una asignatura cuesta un dineral.

Ahora, incluso antes de entrar en la Universidad, lo que podéis hacer es abrir un blog. Es una buenísima manera de empezar a escribir. Escribid sobre lo que os gusta. Luego ya os mandarán a escribir cosas que no molan nada. Pero de momento, escribid sobre lo que sabéis. Muy importante, y algo que también yo he tenido que aprender. Si no sabéis, admitidlo, citad a gente que sí sabe. Y no pasa absolutamente nada. No saber no es ningún delito. Yo no sé nada de moda, por lo tanto no escribo sobre ella. Pero hay miles de blogs, como el de una compi mía de clase. O uno de „política-ficción“, blog de otro compi de la Facultad, del que, por cierto, soy muy fan. Esta gente sabe escribir. Y estoy segura de que le han dedicado horas, horas y horas.
Como yo a mi propio blog. Publico artículos que he tenido que escribir para clase y para los cuales he recibido buena nota. Eso me asegura, en cierto modo, que he hecho un buen trabajo y que se puede publicar. Otros artículos aquí publicados se publicaron originalmente en el periódico de mi Facultad, que ahora mismo está algo muerto (esperemos que resucite…). Con mi último artículo (en alemán), estuve dándole todo el día la vara a mi madre para que me lo corrigiese. Puede pasar que durante el proceso de corrección te entra mala leche, te pones borde, te levantas y te vas. Luego recapacitas, vuelves y pides perdón. Eres tu quien ha pedido ayuda, por lo tanto, aprende a vivir con las críticas. Un amigo me corrigió hace dos semanas un trabajo para la Universidad. Había tantas cosas que corregir que casi tiré el ordenador por la ventana. Yo pensaba que había hecho un trabajo estupendo…luego no era tan bueno. Por eso, coged a alguien de confianza para que os corrija los trabajos o los artículos antes de entregarlos. Poco a poco cogeréis práctica y ya no habrá tanto que corregir. Así también os ahorráis las malas notas.

Fuente: Anne-Wiebke Peters

Leyendo y escribiendo mucho también cogéis nuevo vocabulario. Es muy importante para que vuestros textos no se vuelvan redundantes y aburridos. A la hora de escribir recomiendo un buen diccionario de sinónimos, porque el que proporciona Word no siempre os da lo que buscáis. Y, leyendo y escribiendo también prestáis más atención a la ortografía. Eso os puede salvar en los exámenes. O en la vida diara. Además, si queréis ser periodistas no queda bien no saber de ortografía. Y el corrector no os ayuda siempre. Así que, dejad reposar el trabajo hecho durante unas horas o mejor durante un día. Volved a él y veréis cómo habrá cosas que quedan mejor de otra manera, una tilde no puesta o una errata. Suele pasar. Por eso, mejor hacer las cosas con algo de tiempo, para que esas cosas no pasen desapercibidas.
Yo también soy de los de: me queda tanto tiempo para terminar este trabajo, ya lo haré. Y luego, la noche de antes estás hasta altas horas de la madrugada delante del ordenador y te arrepientes de mil cosas. Suele pasar. Me sigue pasando y eso que estoy terminando 3º. Pero a veces trabajas mejor bajo presión. Y la creatividad también viene a ti en esos momentos.

Escribid todo lo que podáis. Difundidlo por vuestras redes sociales, decidles a vuestros amigos que lo lean, que lo compartan. Así conseguís varias cosas de una: escribir, que os lean y que se os conozca. De esta manera os creáis una presencia en Internet, algo fundamental en el periodismo del siglo XXI.