3º Consejo: ¡A escribir!

Tras unas vacaciones en Alemania, vuelvo con mis consejos para vosotros. Todos necesitamos un descanso de vez en cuando.

Os dije hace ya tiempo que tenéis que escribir, tenéis que escribir mucho, muchísimo. Quizá sois genios, tenéis un don para escribir y lo hacéis genial desde el primer momento. O quizá os pasa como a mí. Os encanta escribir, habéis hecho mil intentos, pero no os termina de gustar el resultado final. Yo tuve un suspenso tras otro en la Facultad. Un borrador tras otro fue a parar a la papelera. Frustración pura y dura, señores. Pero, cuanto más practicáis mejor os sale. Os lo dice alguien que ha tenido semejante cantidad de suspensos en redacción que incluso tuvo que ir a la convocatoria extraordinaria. Durante un mes escribí todos los días leads (la entradilla en la noticia) y primeros párrafos, para que una amiga los corrigiese. Se lo agradezco enormemente porque al final aprobé, y menos mal. Porque repetir una asignatura cuesta un dineral.

Ahora, incluso antes de entrar en la Universidad, lo que podéis hacer es abrir un blog. Es una buenísima manera de empezar a escribir. Escribid sobre lo que os gusta. Luego ya os mandarán a escribir cosas que no molan nada. Pero de momento, escribid sobre lo que sabéis. Muy importante, y algo que también yo he tenido que aprender. Si no sabéis, admitidlo, citad a gente que sí sabe. Y no pasa absolutamente nada. No saber no es ningún delito. Yo no sé nada de moda, por lo tanto no escribo sobre ella. Pero hay miles de blogs, como el de una compi mía de clase. O uno de „política-ficción“, blog de otro compi de la Facultad, del que, por cierto, soy muy fan. Esta gente sabe escribir. Y estoy segura de que le han dedicado horas, horas y horas.
Como yo a mi propio blog. Publico artículos que he tenido que escribir para clase y para los cuales he recibido buena nota. Eso me asegura, en cierto modo, que he hecho un buen trabajo y que se puede publicar. Otros artículos aquí publicados se publicaron originalmente en el periódico de mi Facultad, que ahora mismo está algo muerto (esperemos que resucite…). Con mi último artículo (en alemán), estuve dándole todo el día la vara a mi madre para que me lo corrigiese. Puede pasar que durante el proceso de corrección te entra mala leche, te pones borde, te levantas y te vas. Luego recapacitas, vuelves y pides perdón. Eres tu quien ha pedido ayuda, por lo tanto, aprende a vivir con las críticas. Un amigo me corrigió hace dos semanas un trabajo para la Universidad. Había tantas cosas que corregir que casi tiré el ordenador por la ventana. Yo pensaba que había hecho un trabajo estupendo…luego no era tan bueno. Por eso, coged a alguien de confianza para que os corrija los trabajos o los artículos antes de entregarlos. Poco a poco cogeréis práctica y ya no habrá tanto que corregir. Así también os ahorráis las malas notas.

Fuente: Anne-Wiebke Peters

Leyendo y escribiendo mucho también cogéis nuevo vocabulario. Es muy importante para que vuestros textos no se vuelvan redundantes y aburridos. A la hora de escribir recomiendo un buen diccionario de sinónimos, porque el que proporciona Word no siempre os da lo que buscáis. Y, leyendo y escribiendo también prestáis más atención a la ortografía. Eso os puede salvar en los exámenes. O en la vida diara. Además, si queréis ser periodistas no queda bien no saber de ortografía. Y el corrector no os ayuda siempre. Así que, dejad reposar el trabajo hecho durante unas horas o mejor durante un día. Volved a él y veréis cómo habrá cosas que quedan mejor de otra manera, una tilde no puesta o una errata. Suele pasar. Por eso, mejor hacer las cosas con algo de tiempo, para que esas cosas no pasen desapercibidas.
Yo también soy de los de: me queda tanto tiempo para terminar este trabajo, ya lo haré. Y luego, la noche de antes estás hasta altas horas de la madrugada delante del ordenador y te arrepientes de mil cosas. Suele pasar. Me sigue pasando y eso que estoy terminando 3º. Pero a veces trabajas mejor bajo presión. Y la creatividad también viene a ti en esos momentos.

Escribid todo lo que podáis. Difundidlo por vuestras redes sociales, decidles a vuestros amigos que lo lean, que lo compartan. Así conseguís varias cosas de una: escribir, que os lean y que se os conozca. De esta manera os creáis una presencia en Internet, algo fundamental en el periodismo del siglo XXI.

 

¿Por qué Periodismo?

En realidad no empecé a estudiar Periodismo como primera opción. Y quizá sea importante contaros lo que me ha llevado a ello.

Ya años atrás tenía muy claro que quería ser traductora. Me encantaban los idiomas, pero no me convencía la idea de ser profesora, aunque, de hecho, lo soy. Quería poder superar las barreras idiomáticas, ayudar a la gente a poder leer todo lo que quisieran, poder compartir con ellos cosas que yo había leído y que solo existían en un idioma en concreto. Sí, son ilusiones de una niña de 16-17 años, pero yo quería lograr eso.

Una vez terminado Bachillerato en 2010, me fui, a mis 19 años, a Alicante a estudiar Traducción e Interpretación. Y, pensándolo ahora, no sé muy bien lo que falló. ¿El hecho de tener que asistir a las clases de inglés, que partían de un A2? Para mí, aburrimiento puro. ¿O, quizá, nuestra primera profesora de alemán, ella misma intérprete, que daba unas patadas al diccionario que nos quedamos boquiabiertos? ¿O la poca creatividad permitida? Dado que no me conocéis os digo una cosa: soy de las personas más habladoras del planeta. Y no solo eso, sino que me encanta escribir. Algo que, obviamente, poco tenía que ver con la traducción. ¿O que me obligaban a cursar un semestre de Catalán? Nada en contra del catalán, me encantan los idiomas y cuantos más pueda aprender, mejor. Pero llevo muy mal eso de que me obliguen a hacer algo. No me gusta nada. A nadie, creo yo. A lo mejor, si hubiera elegido otra universidad, las cosas hubieran tomado un camino diferente.

Pues bien, al cabo de un semestre y un mes, decidí volver a Cuenca, de donde había partido. Encontré trabajo y eché la solicitud para estudiar Periodismo en Cuenca. Tenía que cambiar radicalmente mi sueño. Quise ser traductora durante años. Pero me di cuenta de que eso no cuadraba con mi forma de ser. Los traductores e intérpretes han de ceñirse estrictamente al texto. Claro que existe cierta libertad al elegir una palabra u otra, pero, ¿es eso creatividad? Yo creo que no. Y que se rompa un sueño crea cierto vacío existencial.
Por lo tanto se me planteaba un dilema: Sueño roto, ¿ahora qué? Hablé con antiguos compañeros del instituto que se habían metido en la Facultad de Periodismo, de hecho, ellos estrenaban la Facultad. A raíz de eso, y que no existía ninguna otra carrera en Cuenca que me llamaba la atención, acabé en Periodismo.

Y, señores y señoras, nunca pude haber tomado mejor decisión. ESTE es mi mundo, el mundo del Periodismo. Soy adicta a la lectura, me apasionan los libros y me encanta escribir, aunque eso último, aún tengo que practicarlo un poco más. Y, ¿qué oficio une mejor las dos cosas que tanto me encantan? El Periodismo.
Desde entonces han pasado casi tres años, me encuentro ya en la última etapa de 3º. He leído mil libros, he escrito mil cosas, de las cuales mil y una han ido a parar a la papelera. Pero, también puedo decir que varias de mis intentos de escribir han terminado publicados, tanto en el (ahora no disponible) observador.info, periódico digital de la Facultad o en lanoticiaimparcial.com, otro periódico digital. Por lo tanto, al fin y al cabo, no debo de ser demasiado mala escribiendo.

Ahora bien, en las próximas semanas me gustaría daros algún que otro consejo, a vosotros, los que estáis pensando en estudiar Periodismo. Porque, a mí me hubiera gustado que alguien me diera alguno que me explicara un poco lo que me esperaba para poder prepararme mejor a lo que me venía encima.
Espero que mis consejos de (casi) veterana en la Facultad de Periodismo de Cuenca os ayuden a tomar una decisión o simplemente os ayuden a preparaos un poquito mejor…
Además, quizá sea un ejemplo de que, cuando se rompe un sueño, no es el fin del mundo.