1º Consejo: ¡A leer!

Seguramente, con lo que os digo ahora, como primer consejo, vais a decir: Otra que nos cuenta lo mismo. Bueno…quizá sí y quizá no.

Allá voy: Tenéis que leer. Mucho. Muchísimo.
Pero, no solo sagas como Crepúsculo, 50 sombras de Grey, Cazadores de sombras… Son libros, sí. ¿Es literatura? Pues, depende de la definición que cada uno tenga de literatura. Juan Luis Manfredi, uno de mis profesores, nos preguntó esto el año pasado: “¿Consideráis 50 sombras de Grey literatura?” Depende. Y no digo que no mola. No, no. Devoré esos libros. Esos y muchos más. Pero, ¿tienen algún valor para mi carrera? ¿Me forman de alguna manera? Venga, vale, 50 sombras…mejor no sigamos por ahí 😉
Sin embargo, conocimientos “útiles”, que te valgan para la carrera o tu formación no aportan, precisamente. Son una manera de pasar el rato, una forma de ocio.

Tenéis que leer prensa, novelas “de calidad”, literatura clásica. No sé, si El País, ABC, El Mundo, son ahora mismo buenas referencias en cuanto a Periodismo. Leo El País todos los días, pero ya más por costumbre y porque lo tengo en papel. Quizá hay que ir en estos momentos más a los medios digitales, como eldiario.es, infolibre.es, La Marea… Pero no solo debéis leer en español, no señores, hay que leer también en otros idiomas. En otros países se ven las cosas de diferente manera y es importante tener un amplio abanico de opiniones e información, para poder estar bien informado, poder formarse una buena opinión propia. En ingles tenéis muchísimas publicaciones, The New York Times, The Guardian… Y ya, si sabéis alemán, bueno, ni os cuento (sí, se me nota de dónde vengo); Süddeutsche Zeitung, Frankfurter Allgemeine Zeitung, taz

Fuente: Anne-Wiebke Peters

Sé que cada uno tiene sus preferencias, yo la primera. Por ejemplo, no me gusta nada leer en el ordenador. Ni tampoco en el móvil. A mí me encanta tener las cosas impresas, en la mano, poder subrayar, no sé. Pero claro, a ver cómo consigo, aquí en Cuenca, periódicos en inglés o alemán todos los días. Difícil. ¿Por suscripción? Pues, la verdad es que no lo sé. Pero…a ver quién paga varios periódicos al mes. Yo, de momento, desde luego que no. Así que, me da igual como leéis, en el ordenador, en la tableta, en el libro electrónico, en el móvil. Pero tenéis que hacerlo. Es muy importante.
Hay quien dice que hay que leer cinco periódicos diferentes al día. Creo que fue Pepa Sastre, mi profesora de radio del año pasado. Bueno. Admito que no soy capaz de leer tanto al día. Pero quizá vosotros sí.

En cuanto a literatura. Antonio Fernández, otro profesor, en 1º, preguntó si habíamos leído algo de Dostoyevski. Ni me sonaba. Ahora sé quién es si me hablan de él, sin embargo, aún no he leído nada suyo. Espero que él no me lea… Luego, pues bien. García Márquez, Pérez-Reverte, Kapuscinski, grandes periodistas que tienen grandes historias que contar. Otros referentes que sí he leído a lo largo de los tres años que llevo en la carrera son, por ejemplo, McLuhan, Matellart, Flora Davis, Delia Rodríguez.
A parte, claro está, otros libros de literatura obligatoria que te tienes que tragar a lo largo de la carrera. No son precisamente novelas, pero bueno, libros son. Es literatura especializada en lo que tú estudias: Periodismo. Bueno, muchas veces.

Fuente: Anne-Wiebke Peters

Los blogs también son muy importantes ahora mismo. Yo empecé este hace apenas un mes. Leer blogs también os formará. Vais a ver cómo escriben estudiantes de Periodismo. Vais a ver sobre qué temas escriben. Vais a ver qué temas son actuales ahora mismo. Vais a conocer las maneras de trabajar de profesionales del Periodismo. Porque muchos de los periodistas (grandes) también tienen su blog personal. No es solo lo que está de moda ahora mismo. Ramón Lobo, en una charla que nos dio el 18 de marzo 2014, nos contó que su blog había sido su bote salvavidas cuando lo despidieron de El País. Parece que los blogs no son ninguna tontería.

Así que, todavía estáis a tiempo, abril acaba de empezar. Tenéis todo el verano por delante. Leed todo lo que podáis. Cualquier cosa, periódicos, blogs, revistas, libros. Vale, no cualquier cosa, libros buenos. Las novelas para pasar el tiempo, en otro momento. Porque leer forma. ¡Qué me vais a contar a mí! He aprendido tantísimo vocabulario en los últimos años, casi únicamente por la lectura. Claro está, que no hace falta que os diga que leáis también en otros idiomas. Pero el tema de idiomas lo tratamos mejor otro día.

Por lo tanto, qué os voy a decir: ¡A leer!

¿Por qué Periodismo?

En realidad no empecé a estudiar Periodismo como primera opción. Y quizá sea importante contaros lo que me ha llevado a ello.

Ya años atrás tenía muy claro que quería ser traductora. Me encantaban los idiomas, pero no me convencía la idea de ser profesora, aunque, de hecho, lo soy. Quería poder superar las barreras idiomáticas, ayudar a la gente a poder leer todo lo que quisieran, poder compartir con ellos cosas que yo había leído y que solo existían en un idioma en concreto. Sí, son ilusiones de una niña de 16-17 años, pero yo quería lograr eso.

Una vez terminado Bachillerato en 2010, me fui, a mis 19 años, a Alicante a estudiar Traducción e Interpretación. Y, pensándolo ahora, no sé muy bien lo que falló. ¿El hecho de tener que asistir a las clases de inglés, que partían de un A2? Para mí, aburrimiento puro. ¿O, quizá, nuestra primera profesora de alemán, ella misma intérprete, que daba unas patadas al diccionario que nos quedamos boquiabiertos? ¿O la poca creatividad permitida? Dado que no me conocéis os digo una cosa: soy de las personas más habladoras del planeta. Y no solo eso, sino que me encanta escribir. Algo que, obviamente, poco tenía que ver con la traducción. ¿O que me obligaban a cursar un semestre de Catalán? Nada en contra del catalán, me encantan los idiomas y cuantos más pueda aprender, mejor. Pero llevo muy mal eso de que me obliguen a hacer algo. No me gusta nada. A nadie, creo yo. A lo mejor, si hubiera elegido otra universidad, las cosas hubieran tomado un camino diferente.

Pues bien, al cabo de un semestre y un mes, decidí volver a Cuenca, de donde había partido. Encontré trabajo y eché la solicitud para estudiar Periodismo en Cuenca. Tenía que cambiar radicalmente mi sueño. Quise ser traductora durante años. Pero me di cuenta de que eso no cuadraba con mi forma de ser. Los traductores e intérpretes han de ceñirse estrictamente al texto. Claro que existe cierta libertad al elegir una palabra u otra, pero, ¿es eso creatividad? Yo creo que no. Y que se rompa un sueño crea cierto vacío existencial.
Por lo tanto se me planteaba un dilema: Sueño roto, ¿ahora qué? Hablé con antiguos compañeros del instituto que se habían metido en la Facultad de Periodismo, de hecho, ellos estrenaban la Facultad. A raíz de eso, y que no existía ninguna otra carrera en Cuenca que me llamaba la atención, acabé en Periodismo.

Y, señores y señoras, nunca pude haber tomado mejor decisión. ESTE es mi mundo, el mundo del Periodismo. Soy adicta a la lectura, me apasionan los libros y me encanta escribir, aunque eso último, aún tengo que practicarlo un poco más. Y, ¿qué oficio une mejor las dos cosas que tanto me encantan? El Periodismo.
Desde entonces han pasado casi tres años, me encuentro ya en la última etapa de 3º. He leído mil libros, he escrito mil cosas, de las cuales mil y una han ido a parar a la papelera. Pero, también puedo decir que varias de mis intentos de escribir han terminado publicados, tanto en el (ahora no disponible) observador.info, periódico digital de la Facultad o en lanoticiaimparcial.com, otro periódico digital. Por lo tanto, al fin y al cabo, no debo de ser demasiado mala escribiendo.

Ahora bien, en las próximas semanas me gustaría daros algún que otro consejo, a vosotros, los que estáis pensando en estudiar Periodismo. Porque, a mí me hubiera gustado que alguien me diera alguno que me explicara un poco lo que me esperaba para poder prepararme mejor a lo que me venía encima.
Espero que mis consejos de (casi) veterana en la Facultad de Periodismo de Cuenca os ayuden a tomar una decisión o simplemente os ayuden a preparaos un poquito mejor…
Además, quizá sea un ejemplo de que, cuando se rompe un sueño, no es el fin del mundo.